DINA דִּינָה

 

Su historia se desarrolla alrededor del año 1743 a.e.c. aproximadamente. Fue la séptima hija de Léah y Yaacov. Su nombre significa Justicia. Dina es el femenino del nombre de Dan, viene de la palabra Dun  דּוּן  que significa  juicio (el pleito, justicia, sentencia);  rencilla:-causa, derecho, juicio, derecho legal, pleito. Todo el significado es el mismo pero en femenino. 

Como sabemos, en la antigüedad era de suma importancia el nacimiento de un hijo varón, por lo que al dar Leah a luz una hija vemos en el relato cómo aparenta una estimación inferior en su anunciación:

Gen 30:20 y 21: Y dijo Lea: Elohim me ha dado una buena dote; ahora morará conmigo mi marido, porque le he dado a luz seis hijos; y llamó su nombre Zabulón.

Después dio a luz una hija, y llamó su nombre Dina.

Como vemos, cada vez que nacía un hijo Leah mencionaba el significado de su nombre y siempre enfocado al deseo de ganarse el corazón de Yaacob, pero en el caso de Dina simplemente dice que tuvo una hija después de Zabulón, no da razón de su nombre, aunque con esto no queremos decir que Dina haya sido menospreciada por ser mujer, seguramente fue muy amada por sus padres, y quizás es motivo de su nombre se debió al deseo de Leah de continuar dándole hijos a Yaacob sabiendo que sería la única manera de ganar un lugar en el corazón de Yaacob, ya que el patriarca, dice la Escritura, que amó mas a Rajel. El nombre de Dina puede rebelar que Leah creía haber completado con su papel de madre al haberle dado a Yaacov no solo hijos sino hijas también. Según se cree que al tener al menos un hijo y una hija se cumple con la mitzváh (mandamiento) de prú urbú, פרו ורבו Fructificad y multiplicaos, por haber traído al mundo dos seres capaces de reproducirse.

 

Dina crece en un ambiente de santidad por parte de sus padres, pero en la etapa de su juventud, donde seguramente su belleza era muy atractiva, se confía de sí misma y decide hacer algo que no era costumbre en las hijas de Israel, y es querer imitar a las mujeres de las naciones…

 

Gen 34:1: Salió Dina la hija de Lea, la cual ésta había dado a luz a Jacob, a ver a las hijas del país.

 

La Toráh nos dice que Dina Salió, lo que nos quiere decir que se apartó de un lugar para dirigirse a otro. Sabemos que el lugar de una doncella es en su hogar, tiene sus ocupaciones y conociendo del Eterno tiene sus deberes y obligaciones. Su hogar era dirigido por el Eterno, pues Yaacov siendo la cabeza del Pueblo obedecía en todo lo que el Eterno le decía, por eso estaba con el en todo. Pero Dina decidió alejarse de su espacio de santidad y se apartó a un ambiente contrario . El texto dice que fue a ver a las hijas del país, es decir, fue a observar a las mujeres que por supuesto no conocían Toráh, que vivían una vida llena de carnalidad, pero Dina quiso observarlas y seguramente saber qué se sentía ser como ellas, decidió alejarse un poco de su “rutina” para “probar” algo nuevo y diferente para ella. Desde el momento en que ella tomó la decisión de salir de su hogar se expuso al peligro. Esto nos demuestra que no hay cosas que ocurran a medias. O somos del Eterno o somos del mundo. Algunos comentaristas dicen que Dina ya había estado saliendo en previas ocasiones a “socializar”, y que seguramente ya había captado la atención del príncipe de Canaán Siquem hijo de Hamor heveo. Por eso seguramente el texto dice que cuando la vió en la ciudad la tomó y la deshonró, o sea la violó. Tal vez ya había habido un trato previo, pero en una “buena” oportunidad para este joven príncipe aprovechó y la hizo suya a su manera…

 

Gen 34:2 y 3: Y la vio Siquem hijo de Hamor heveo, príncipe de aquella tierra, y la tomó, y se acostó con ella, y la deshonró.

Pero su alma se apegó a Dina la hija de Lea, y se enamoró de la joven, y habló al corazón de ella.

 

Después de tomar a Dina por la fuerza dice el relato: Pero su alma se apegó a Dina, ese “pero”  nos hace pensar que cuando la tomó no la amaba, fue después de tomarla, es decir, cuando sus almas se unieron que el joven la amó y la quiso tomar por esposa. Esto nos reafirma la creencia de que en una relación sexual lo que se une no es solo la carne, va mucho más allá, se trata de la unión de las almas que logran una unidad de los dos seres. En el matrimonio hay unión de la carne y del alma, en la carne se logra la unión pero en el alma se logra la unidad (uno solo). Es por eso que la virginidad de una mujer que contraerá matrimonio es muy importante en las escrituras, por eso a las jóvenes que no fuesen vírgenes les era imposible desposarse. Una mujer que no sea virgen solo puede unirse a un segundo varón mientras haya quedado viuda de un primero, de otra manera se considera fornicación o adulterio. En Deuteronomio capítulo 22 a partir del versículo 13 hay una serie de leyes para evitar casos deshonrosos en el pueblo de Israel. Desde el versículo 13 al 30 son tres las veces que se menciona la frase: “Así quitarás el mal de en medio de ti” dos veces es por testimonio, pero tres ya son una aseveración y reafirmación absoluta e infalible. Todo esto es porque la sexualidad no se debe tomar a la ligera, por cuanto no solo se trata de placer físico o unión carnal, sino que el acto sexual dentro de las leyes del Eterno es algo sagrado, es la manera mas profunda en que un hombre y una mujer expresan su amor mutuo, y además es la manera en que cumplimos el primer mandamiento dado a los primeros hombres Adam y Java que es matrimoniarse para procrear, es la manera en que un hombre y una mujer vuelven al original, en el principio Elohim nos creó varón y hembra, el primer Adam era uno solo, posteriormente es separado y solo puede volver a completarse uniéndose a su mujer, a una sola mujer. Lamentablemente lo que es mas sagrado para el Eterno se ha convertido en la mayor degradación en la humanidad. El sexo lascivo que se vive hoy en día en el mundo ha corrompido lo que el Eterno en un principio hizo sagrado y perfecto. Es por eso que debemos ser muy cuidadosas con nosotras mismas y con nuestros hijos, y debemos ver la unión sexual no como algo carnal sino espiritual, un alma que se junta a otra queda unida para siempre y solo quedan libres a través de la muerte. Habrá muchas mujeres que al venir al conocimiento de las Escrituras tuvieron un pasado sin instrucción de la Toráh, como la mayoría lo hemos vivido, y todo lo que hicimos por ignorancia ha sido absuelto por el sacrificio de Yeshúa nuestro redentor, posteriormente debemos conocer las instrucciones que el Eterno nos da en Su Palabra para que podamos dirigir nuestras vidas en santidad, en consagración y siendo buen testimonio ante Elohim y los hombres, de aquí en adelante ya con el conocimiento de los mandamientos que nos ayudan a vivir mejor debemos cuidar esos aspecto que quizás no habíamos visto tan trascendentales pero que a la Luz de las Escrituras entendemos que la santidad con la cual debemos dirigir nuestras vidas debe ser completa y diligente cada día, siendo esta la manera en que aguardamos el cumplimiento de las promesas que esperamos con el regreso de nuestro Mesías Yeshúa.

 

Regresando a Génesis 34:3 dice que el joven príncipe se enamoró de Dina y habló a su corazón, lo cual quiere decir que al haberla tomado, aunque fue por la fuerza, el verdaderamente la deseó y al conocerla íntimamente se identificó con ella como lo haría con una mujer con la cual desearía pasar sus días, es decir, la amó y verdaderamente la quiso tomar por esposa. Seguramente después de haberla forzado la trató tiernamente para que no se sintiera “tan mal” y le habrá dicho que la pediría por mujer. Esto quizás la tranquilizó un poco, pero sabía lo que le podía esperar pues siendo una hija del pueblo de Israel conocía que lo que pasó estaba completamente reprobado y merecía muerte para Siquem. Éste joven decide ir a pedirla y ofrece una gran dote con tal de que se la dieran por esposa. Esto demuestra las “buenas intenciones” de Siquem, pero las tales no podían restituir tal deshonra para una hija de Israel. En la Torah un hombre que se ingertaba al pueblo no podía casarse con una mujer hebrea:

Deut. 23: 3 No entrará amonita ni moabita en la congregación del Eterno; ni aun en la décima generación entrará en la congregación del Eterno para siempre.

En cambio, una mujer que se conviertía al Poderoso de Israel si podía casarse con un varón del pueblo, y un ejemplo de ello tenemos a Rut la Moabita, que se casó con el judío Boaz y tuvo descendencia por medio de el. El motivo es porque como sabemos el linaje viene del varón, la mujer es el recipiente de la semilla para que pueda continuar la descendencia del pueblo, pero si una mujer que desciende directamente del pueblo hebreo se casa con un hombre gentil la descendencia que traería no sería la del pueblo de Israel. Esto explica la actitud de Simeón y Leví hermanos de Dina:

 

Gen 34:13 y 14  “Pero respondieron los hijos de Jacob a Siquem y a Hamor su padre con palabras engañosas, por cuanto había amancillado a Dina su hermana.

 Y les dijeron: No podemos hacer esto de dar nuestra hermana a hombre incircunciso, porque entre nosotros es abominación”.

 

El Eterno anteriormente le dijo al pueblo que no se mezclara ni comerciara con los cananeos, por eso pusieron sus tiendas delante de Canaán no dentro de la ciudad, pero Dina se salió de los límites y le pasó su peor desgracia. Sus hermanos sabían que los cananeos eran un pueblo que debían evitar, además debieron haber sentido gran dolor por la tragedia de su muy joven hermana, así que decidieron actuar astutamente y engañarlos para dos cosas, una: evitar la asimilación, y dos: pagar con la muerte al violador y su linaje cananeo. Para entender mejor el sentir de los hermanos de Dina y no tomarlo como un acto de venganza o ira, veamos de quién era este pueblo cananeo:

 

Génesis 10:1 Estas son las generaciones de los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, a quienes nacieron hijos después del diluvio.

Gen 10:6  Los hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canaán

Gen 10:15-19  Y Canaán engendró a Sidón su primogénito, a Het,

 al jebuseo, al amorreo, al gergeseo,

 al heveo, al araceo, al sineo,

 al arvadeo, al zemareo y al hamateo; y después se dispersaron las familias de los cananeos.

 Y fue el territorio de los cananeos desde Sidón, en dirección a Gerar, hasta Gaza; y en dirección de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim, hasta Lasa.

 

Noten que las personas que fueron destruidas en el juicio a Sodoma y Gomorra eran descendientes de Canaán, recuerden que eran personas completamente degeneradas, libertinas y depravadas. Después de que Noé y su familia bajaron del arca ustedes recordarán que Noé se embriagó y uno de sus hijos descubrió su desnudez, como dice:

 

Gen 9:18-27: “Y los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; y Cam es el padre de Canaán.(desde aquí las Escrituras enfatizan la procedencia de Canaán por lo que sigue...)

Estos tres son los hijos de Noé, y de ellos fue llena toda la tierra. Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda.

Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera.

Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre.

Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que le había hecho su hijo más joven,

y dijo: Maldito sea Canaán; (noten que la maldición es directamente para Canaán su nieto y no para Cam su hijo) Siervo de siervos será a sus hermanos.

Dijo más: Bendito por el Eterno mi Poderoso sea Sem,  Y sea Canaán su siervo. Engrandezca Elohim a Jafet, Y habite en las tiendas de Sem, Y sea Canaán su siervo”.

 

El texto hebreo sugiere que Cam no solo vio desnudo a su padres, porque dice el texto: y supo lo que le había hecho su hijo más joven.   El sodomismo es caracterizado por acciones o tendencias de caracter sexual contrarias a la Toráh, de hecho los diccionarios traducen sodomía como práctica de coito anal, también se deduce esta acción por la petición de los habitantes de Sodoma a Lot con respecto a los invitados que tenía en su hogar con la expresión "Sácalos para que los conozcamos". Seguramente la depravación de Cam la trasmitió a sus descendientes y su hijo Canaan hizo cosas aún mayores, pues como dijimos, de él descendieron los Sodomitas y su descendencia fundó las 4 ciudades que fueron enjuiciadas por el Eterno.

Este es el trasfondo de los cananeos, por eso el Eterno prohibió que el pueblo se mezclara con ellos, o comerciara, no debían contaminarse con sus abominaciones. Dijo Así al Pueblo:

 

Éxodo 34:11-17  Guarda lo que yo te mando hoy; he aquí que yo echo de delante de tu presencia al amorreo, al cananeo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo.

Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti. Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de Asera.

Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues El Eterno, cuyo nombre es Celoso, Elohim celoso es.

Por tanto, no harás alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicarán en pos de sus dioses, y ofrecerán sacrificios a sus dioses, y te invitarán, y comerás de sus sacrificios;

o tomando de sus hijas para tus hijos, y fornicando sus hijas en pos de sus dioses, harán fornicar también a tus hijos en pos de los dioses de ellas.

No te harás dioses de fundición.

 

Deut. 7:1-6: “Cuando El Eterno tu Elohim te haya introducido en la tierra en la cual entrarás para tomarla, y haya echado de delante de ti a muchas naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y más poderosas que tú,

y El Eterno tu Elohim las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia.

Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo.

Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses ajenos; y el furor de El Eterno se encenderá sobre vosotros, y te destruirá pronto.

Mas así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis, y quebraréis sus estatuas, y destruiréis sus imágenes de Asera, y quemaréis sus esculturas en el fuego.

Porque tú eres pueblo santo para El Eterno tu Elohim; El Eterno tu Elohim te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra”.

 

Lev 18:3  No haréis como hacen en la tierra de Egipto, en la cual morasteis; ni haréis como hacen en la tierra de Canaán, a la cual yo os conduzco, ni andaréis en sus estatutos.

 

Sofonías  2:5 !!Ay de los que moran en la costa del mar, del pueblo de los cereteos! La palabra de El Eterno es contra vosotros, oh Canaán, tierra de los filisteos, y te haré destruir hasta no dejar morador.

 

Como vemos el pecado de esta nación cananea es abominable ante el Eterno, es por eso que los hermanos de Dina los engañaron al decirles que les darían a Dina si se circuncidaban, sabiendo que era una manera de debilitarlos y poder atacar porque eran mucho más fuertes que los Israelitas y mas numerosos…

 

Gen 34:15-18 “Mas con esta condición os complaceremos: si habéis de ser como nosotros, que se circuncide entre vosotros todo varón.

Entonces os daremos nuestras hijas, y tomaremos nosotros las vuestras; y habitaremos con vosotros, y seremos un pueblo.

Mas si no nos prestareis oído para circuncidaros, tomaremos nuestra hija y nos iremos.

Y parecieron bien sus palabras a Hamor, y a Siquem hijo de Hamor.

Gen 34:25-26  Pero sucedió que al tercer día, cuando sentían ellos el mayor dolor, dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron contra la ciudad, que estaba desprevenida, y mataron a todo varón.

Y a Hamor y a Siquem su hijo los mataron a filo de espada; y tomaron a Dina de casa de Siquem, y se fueron”.

 

Lo que hicieron estos hombres por su hermana y su pueblo fue por el celo que tenían hacia lo que era del Creador, uno de los hermanos fue Leví, quien siempre se ha caracterizado por ser él y su descendencia los mas celosos por la Toráh.

 

Así terminó la vida de Dina, amancillada por un gentil a causa de su “curiosidad” y seguramente su ingenuidad, ella trajo el juicio sobre su propia vida al quedar seguramente sin esposo, pues lo hijos de Israel no tomaban mujeres que no fuesen vírgenes, podríamos pensar en que tal vez algún varón la aceptó, sin embargo si así hubiese sido la Toráh nos lo hubiera dicho pues hubiese traído descendencia de algún Israelita y su nombre se hubiera mencionado en alguna genealogía, pero esto no es así, Dina no vuelve a aparecer en ninguna otra parte de las Escrituras, solo nos queda pensar que vivió con sus hermanos y murió silenciosamente.

 

El ejemplo que nos deja a nosotras como madres es la importancia de inyectar en el corazón de nuestros hijos e hijas el celo por la Toráh y la santidad de todo su ser, que solo piensen que le pertenecen al Eterno, y de tal manera deben apartarse de todo aquello que pueda profanar sus vidas, de cuidar sus amistades y el lugar a donde van.

 

Para eso es necesario instruirles en la sabiduría y conocimiento del Padre como se nos fue encomendado por El.

 

Deut 4: 5 Mirad, yo os he enseñado estatutos y derechos tal como Eterno mi Poderoso me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para poseerla.

6 Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque ésta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es ésta.

 

 

4 Oye, Israel: El Eterno nuestro Poderoso, el Eterno uno es:

 

5 Y amarás al Eterno tu Poderoso con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todo tu poder.

 

6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón:

 

7 Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes:

 

8 Y las atarás por señal en tu mano, y estarán por frontales entre tus ojos:

 

9 Y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus portadas.

 

Que seamos hayadas enseñado sabiduría a nuestros hijos cada día hasta el regreso de nuestro Mesías.


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