~ Devorah ~

Devorah       דבורה


       


Deborah     דבורה

 

Débora vivió alrededor del año 1316 y 1256  a. d M.  Su historia se narra en el capítulo 4 y 5 del libro d los jueces. Por el papel que desempeñó es  contada como la mujer que continuó el matriarcado en Israel.

 

El nombre de Debora significa Abeja o Avispa, por sus instintos ordenados. Seguramente el carácter de Débora y su manera de ser era similar al de las abejas o avispas, disciplinada, trabajadora, ordenada aguerrida, etc.

También el nombre de Débora tiene como raíz la palabra hebrea  דבר  (Dabar) que significa palabra, aconsejar, cosa, anunciar, añadir, declarar, someter etc. Esto nos habla aún más de su personalidad, por el cual sin duda   fue puesta como juez y profetiza de Israel.

 

De ella no se dan antecedentes de su vida, el Libro de los Jueces en el Cap. 4 sólo comienza diciéndonos que los hijos de Israel comenzaron a hacer lo malo delante del Eterno después de la muerte del juez que antecedió a Deborah, es decir Ehud (o Ahod). Este juez los mantenía en los caminos del Eterno, pero murió y el Pueblo se apartó. Entones El Eterno para disciplinar a su pueblo  los vendió en manos de Iabin rey de Kenaan, el cual oprimió a Israel durante veinte años a través del capitán de su ejércitos llamado Sísara. Entonces el pueblo clamó al Eterno, e inmediatamente el texto dice: 

 

Jueces  4:4  “Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer,  Débora,  profetisa,  mujer de Lapidot”.

 

Los comentaristas hebreos dicen que cuando la Toráh dice “mujer de Lapidot” no precisamente se refiere a esposa de Lapidot, es probable que al mencionar “eshet Lapidot” sea más en el sentido de cualidad que de un nombre propio. La palabra Lapidot significa llamas, es el plural de la palabra “Lapidáh” que significa llama, antorcha o encendido. Entonces “mujer de llamas” puede ser una descripción de su carácter. Toda la frase junta Deborah, profetisa, mujer de Lapidot” nos dice qué tipo de profetiza era: apasionada, fuerte, con un celo ardiente por llevar a cabo la voluntad del Eterno. Sin embargo, aunque mujer de lapidot pudiera referirse a “esposa de Lapidot”, la interpretación rabínica relaciona a Lapidot con Barak, cuyo nombre significa “rayos”, y puede ser considerado un sinónimo de Lapidot, de esta manera, la Toráh nos estaría mostrando tanto su carácter como de quién era esposa, o sea de Barak. Sin embargo, Barak pertenecía a otra Tribu (y la Toráh establecía el matrimonio dentro de la propia Tribu), y aparentemente él vivía en otro lugar, en el norte de Israel, pues ella lo mandó a llamar (v. 6) desde su ciudad. Éste hecho hace que la definición “mujer de llamas” sea aún más significativa, porque ella es colocada en una posición equivalente a la del comandante en jefe del ejército, que en realidad, él tomaba órdenes de ella, como veremos.

 

El verso 5 dice “Y acostumbraba sentarse bajo la palmera de Débora,  entre Ramá y Bet-el,  en el monte de Efraín;  y los hijos de Israel subían a ella a juicio”.

 

Aquí hay dos cosas importantes:

1-            La palmera era un lugar en el sur de Efrayim que ella eligió para desde ahí juzgar al pueblo, era tan característico que ya llevaba su nombre.

2-            Por otro lado el texto nos dice que los hijos de Israel subían a ella a juicio, ellos iban a ella, no ella a ellos, eso nos habla que era de muy  alta estima en el pueblo de Israel y de la sabiduría con que el Eterno la dotó para dirigir a Su pueblo con Su palabra en un momento de falta de liderazgo en Israel..

 

Para poder conocer más a Débora debemos comprender el papel que desempeñó. Y para eso nos podemos preguntar  ¿Qué es un profeta?

La palabra griega que se usa para profeta es prophetes, significa el que habla en pro o proferir, pero la palabra hebrea (ya que estamos hablando de profetas hebreos) es Naví en masculino, para mujer es Neviáh y significa mujer (u hombre) inspirada por el Todopoderoso para proclamar su palabra, citando  las escrituras y  situando su cumplimiento en armonía con toda la Palabra, todo con el propósito de hacer cumplir la voluntad del Eterno.

Pero para que alguien pueda ser elegido como profeta debe tener una característica muy especial, que es ser OBEDIENTE, debe estar dispuesto a cualquier cosa con tal de llevar a cabo la voluntad del Eterno. Sobretodo debe conocer y vivir Su instrucción, la cual es sus mandamientos, ya que es absurdo que una persona declare estar hablando “palabra del Eterno” cuando éste/a no la cumpla, o pero aún no la conozca.

 

Con esto podemos ver más características de Deborah que deberíamos aplicar a nuestras vidas si queremos ser unas siervas dignas al Eterno. Ella era sumisa, obediente, inteligente, sabia y humilde, pues el Eterno no usaría nadie que buscara gloria para sí. Pero, parece que estamos hablando de la mujer maravilla! Seguramente pensamos que es difícil reunir todas esas características en una sola mujer, y ciertamente debe serlo pero no imposible, y para poder lograrlo necesitamos principalmente  una cosa: disposición para cambiar. Si viéramos las cosas que hacen que se nos “suba el apellido” como oportunidades para cambiar, poco a poco podríamos ir moldeando nuestro carácter mexicano (o de cualquier nacionalidad ajena al pacto) en una hija de Israel.

 

Ahora veamos, ¿Por qué fue elegida una mujer como líder?  ¿Qué no había un solo hombre entre tantos miles que lo pudiera hacer?, seguramente sí lo había pero les faltaba algo: responsabilidad y voluntad para obedecer a este gran llamado, tal vez valor y convicción. Un ejemplo de ello lo vemos en Gedeón, el juez que vino 40 años después de Deborah (cap 6), quien recibió el llamado escondido en una cueva y dudó en ir a pelear por su pueblo, aún sabiendo q el Eterno estaba con él y solo lo hizo después de haber pedido varias señales de confirmación. En cambio Débora fue valiente y aceptó llevar la responsabilidad de este gran llamado, no por ella misma, sino por la sabiduría y fortaleza que venía de lo alto, siendo ella solo un medio, un instrumento y no una mujer más digna que otras. Eso es algo muy importante que debemos aprender de ella, obedecer y aceptar la voluntad del Eterno con humildad, no importa las implicaciones que tendrá nuestra obediencia, si esto sucede es porque el Eterno ha visto en nosotras lo necesario para poder cumplir con su voluntad, y seguramente tendrá preparado algo muy específico con ello. Ningún llamado es más grande o más pequeño que otro, no esperemos ser nombradas profetizas, líderes o predicadoras para obedecer. Primordialmente, como mujeres el ministerio más grande que tenemos es el de dirigir el corazón de nuestros hijos a la obediencia y amor por el Eterno y su Toráh y apoyar a nuestros esposos a cumplir con su voluntad, y si no tuviéremos marido lo mejor que podemos hacer es santificarnos cada día para aguardar con integridad la venida de nuestro Mesías siendo luz a los que nos rodean.

 

Débora proclamó y dirigió al pueblo con la palabra del Eterno hace más de mil años, pero nosotras tenemos la gran oportunidad de continuar ese llamado preparando a una generación que está a punto de ver con sus ojos la restauración de todas las cosas.

 

Por otro lado, mucho se habla dentro del cristianismo de mujeres líderes, como “pastoras”  o “profetas” ¿esto está correctamente fundamentado en la Biblia? La respuesta es no, porque una cosa es que una mujer como Débora haya sido elegida para guiar a un pueblo en las condiciones en que se encontraban, que era una etapa de decadencia espiritual para el pueblo, y otra es que una mujer quiera quitarle su papel a un hombre cuando éste puede cumplir con su llamado, y la mujer solo debe cumplir con su rol de ayuda idónea. Debemos aceptar que los tiempos en los que vivimos hoy son muy distintos a los que vivió Débora, y su misión fue muy diferente a la que las llamadas “pastoras” o “profetas” quieren desempeñar hoy con fines diferentes.

 

Algo más que podemos ver en el papel de Débora como profetiza es su capacidad de empuje y estímulo, y no una prepotencia como líder absoluta, lo vemos en la manera en que inspiró a Barak para ir a la guerra.

 

Definitivamente el ideal dentro del liderazgo es que el hombre sea el que tome la iniciativa, y en este caso el que vaya al frente del pueblo, esto Débora lo sabía, y aún de ser ella la juez sobre Israel no se antepuso a Barak, quien por parte del Eterno fue llamado. De esta manera, el Eterno hizo uso de una mujer para llevar a un hombre a una misión, esta mujer, Débora, lo estimuló a obedecer:

 

Jueces 4:4  Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer,  Débora,  profetisa,  mujer de Lapidot;5  y acostumbraba sentarse bajo la palmera de Débora,  entre Ramá y Bet-el,  en el monte de Efraín;  y los hijos de Israel subían a ella a juicio.6  Y ella envió a llamar a Barac hijo de Abinoam,  de Cedes de Neftalí,  y le dijo: ¿No te ha mandado El Eterno Eloah de Israel,  diciendo:  Ve,  junta a tu gente en el monte de Tabor,  y toma contigo diez mil hombres de la tribu de Neftalí y de la tribu de Zabulón;7  y yo atraeré hacia ti al arroyo de Cisón a Sísara,  capitán del ejército de Jabín,  con sus carros y su ejército,  y lo entregaré en tus manos?

 

Aquí vemos que Barak ya había sido llamado, pero mostró una actitud cobarde y falta de fe, pues si confiara en que la palabra del Eterno es verdadera no hubiera dudado y al instante hubiera obedecido. El texto nos hace pensar que anteriormente Barak ya había recibido esta palabra del Eterno pero por alguna razón, aparentemente por temor, no obedeció, y el Eterno en vez de reprenderlo por desobediente, en su misericordia envía a Débora para apoyarlo:

 

Jueces  4:8  Barac le respondió: Si tú fueres conmigo,  yo iré;  pero si no fueres conmigo,  no iré. Pero Débora sin tomar una actitud egocéntrica le respondió: 9  Ella dijo: Iré contigo;  mas no será tuya la gloria de la jornada que emprendes,  porque en mano de mujer venderá El Eterno a Sísara.  Y levantándose Débora,  fue con Barac a Cedes.

 

Con esto claro que Débora no hablaba de ella misma, sino de Yael (jael) de quién se habla más adelante y examinaremos en otra ocasión.

 

Con todo esto vemos que Débora nunca tomó una actitud autoritaria  ni feminista sobre Barak, no fue de las que piensan que a los hombres hay que estarlos “arreando”, antes fue humilde y con respeto y convicción de la palabra del Eterno exhortó a Barak y lo acompañó en su misión.

 

De esta manera Débora cumplió con uno de sus papeles como mujer, el de ayuda idónea. No se necesita precisamente estar casada para cumplir con este papel, una mujer puede ser consejera, acompañante e incluso ser la contraparte de un hombre sin necesidad de que sea su esposo, puede ser padre, hermano, sobrino etc. Si por alguna razón el Padre aún no envía varón a una mujer (conociendo sólo Él el motivo) eso no es impedimento para cumplir con ese rol de ayuda frente al hombre, y esto nos lo confirma Débora, por supuesto con arones muy cercanos a nosotros y no hombres que ya tienen su propia ayuda idónea.

 

Seguro ella inspiró en Barak confianza y valentía, pues si no hubiera sido así Barak no le hubiera pedido que le acompañara, si no jamás hubiera obedecido:

 

Jueces  4:8  Barac le respondió: Si tú fueres conmigo,  yo iré;  pero si no fueres conmigo,  no iré.

 

Aquí vemos que aún los hombres tienen la necesidad de sentirse respaldados, en este caso no solo hablando de Débora sino de Yael a quien se le atribuye la victoria contra Sísara.

 

Al final Débora y Barak entonaron un cántico al Eterno por sus maravillas y por la victoria otorgada. Un cántico de gratitud donde Débora reconoce que no fue por su mérito la victoria, sino del Todopoderoso quien da el poder.

 

Aparentemente Débora gobernó 60 años sobre Israel. De su muerte no se tienen registros.

 

En resumen….

 

10 Cosas que aprendemos de Débora:

 

1-            Fue una mujer obediente a la voluntad del Eterno.

2-            Procuró su consagración, por eso fue a vivir entre Ramá y Betel un lugar apartado acampando sobre una palmera.

3-            Por su consagración fue sensible a los designios  del Eterno.

4-            Fue una mujer apasionada por su llamado.

5-            Fue una mujer valiente y aguerrida.

6-            Fue responsable en su misión al acompañar a Barak.

7-            Era sencilla y humilde, no se burló de Barak cuando le pidió que le acompañara.

8-            Por su testimonio fue influyente entre las mujeres de Israel, seguramente Yael aprendió de la fortaleza de Débora.

9-            Débora no cesó de estimular a Barak y nunca buscó gloría para sí.

10-         Fue una mujer que exaltó al Eterno en todo momento, por eso el Eterno le dio un lugar privilegiado dentro de las hijas de Israel.

Prov 31:29  Muchas mujeres hicieron el bien; Mas tú sobrepasas a todas. 30  Engañosa es la gracia, y vana la hermosura;  La mujer que teme al Eterno, ésa será alabada. 31  Dadle del fruto de sus manos,  Y alábenla en las puertas sus hechos.


~El Lado Femenino De La Biblia~

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